Wild Wonder

Wild Wonder story

El Lento Y Seguro Regreso De Sunny

Cuando un cangrejo hambriento asusta a Sunny la estrella de mar y uno de sus brazos se desprende, ella descubre que la sanación no llega toda de golpe, sino un día paciente y soleado a la vez.

Una pequeña estrella de mar anaranjada y redonda con cinco brazos descansa sobre una roca en una poza de marea soleada, rodeada de arena y conchas.

Una mañana soleada

En el fondo de una poza de marea bañada de sol vivía una pequeña estrella de mar anaranjada llamada Sunny. Tenía cinco brazos, y le encantaba usar cada uno de ellos: uno para sujetarse a su roca favorita, dos para tantear la arena, y dos más solo para estirarse hacia la luz de la mañana.

Un choque repentino

Una tarde, un cangrejo hambriento llegó caminando de lado sobre la arena, chasqueando sus pinzas. Sunny se acurrucó cerca de su roca, sin querer ningún problema. Pero el cangrejo chocó con ella, rápido y sorpresivo, y cuando Sunny se apartó, uno de sus cinco brazos se quedó atrás.

Un momento tranquilo y preocupado

Sunny flotó hasta un rincón tranquilo de la poza y miró el espacio donde antes estaba su quinto brazo. "¿Y si me quedo así para siempre?", se preguntó, y una pesada sensación de preocupación envolvió sus cuatro brazos restantes.

La historia de una vieja amiga

Una vieja estrella de mar llamada Perla se deslizó lentamente hacia ella y le mostró a Sunny un lugar en su propio cuerpo donde ahora había un brazo más pequeño y nuevo. "Yo también perdí un brazo una vez," dijo Perla. "Volvió a crecer. Cada uno de nuestros brazos lleva un poco de todo lo importante, así que nuestro cuerpo sabe exactamente cómo construir uno nuevo. Solo se necesita tiempo, el mismo tiempo tranquilo que usamos para todo."

Semanas de espera tranquila

Sunny se quedó cerca de su roca y dejó que los días pasaran, sintiendo la marea subir y bajar, subir y bajar. Las semanas se convirtieron en meses, y poco a poco, apareció el bultito más diminuto donde antes estaba su brazo, no más grande que un grano de arena al principio, creciendo un poco más largo y fuerte cada semana.

Un brazo completamente nuevo

Una mañana radiante, Sunny estiró sus cinco brazos hacia la luz del sol que atravesaba el agua: cuatro brazos conocidos, y uno completamente nuevo, todavía un poco más pequeño, pero suyo, y cada día más fuerte. "Lo lograste," dijo Perla, resplandeciente de orgullo. Sunny había aprendido que algunas de las mejores cosas del océano no se pueden apresurar: solo necesitan paciencia, sol y tiempo.